Si te gusta más hecha, fríela durante unos 6-8 minutos, 3-4 minutos por cada lado.

He probado algunas tortillas de patata riquísimas y otras nefastas. He leído miles de recetas, he hecho muchas tortillas pero con ninguna estaba satisfecha al 100%.

Hasta que el otro día, una vecina de la aldea que se llama Marilis, se ofreció enseñarme a preparar una tortilla de patatas jugosa a cambió de que yo le enseñara a preparar un bizcocho de chocolate.

Cuando iba a su casa desconfiaba un poco: hay mucha gente que presume de saber hacer una buena tortilla de patatas y no es cierto. Pero Marilis sí que sabía. Su tortilla es buenísima, tiene un toque personal.

En su casa, mientras me enseñaba su receta, me contó que la tortilla de patatas fue lo primero que aprendió a cocinar en su vida. Empezó a trabajar muy joven y, muchas noches al volver a casa, no tenia otra alternativa que prepararse para cenar una tortilla de patatas.

¡A sus espaldas tiene más de 50 años de experiencia en hacer la mejor tortilla española de todos los tiempos!

¡GRACIAS Marilis!

Apuntes sobre la receta de Tortilla de Patatas.

La mejor patata para hacer tortilla es de variedad “monalisa” o “agria” o “jaerla” (los he puesto por orden de preferencia). Es decir, necesitamos una patata que tenga un sabor suave y que no esté muy dura. Como lo es, por ejemplo, la patata “desirè” (la de piel roja). Me gusta mucho esta patata pero no para tortilla.

Para freír las patatas pongo la mitad de aceite de girasol y la otra mitad de aceite de oliva sabor suave. No es por ahorrar. Es que así la tortilla sale mucho más sabrosa pero tú decides.

Marilis, para dar el sabor a las patatas, añade cebolla y ajo (y ahora yo también). Lo pone a freír las patatas con cebolla y ajo todo al mismo tiempo. De esa manera al final no se va a ver ni un trocito de cebolla ni de ajo y las patatas van a tener un sabor increíble.

Otro truco de Marilis es el punto de las patatas: tienen que casi deshacerse, en pequeños pedacitos (esta, amigos, es la señal de una buena tortilla). Cada vez que las removemos mientras se fríen, con ayuda de una cuchara las partimos, desmenuzamos… en las fotos de paso a paso se ve muy bien de lo que hablo.

Y, por último hablaremos de los huevos. Los míos son caseros y por eso la tortilla me salió tan amarillita. A ser posible utiliza los huevos de las gallinas criadas en libertad. Hay que cascarlos y batirlos, sin insistir, justo (!) antes de añadir las patatas fritas u escurridas.

¡Qué aproveche, amigos!

Me he dado cuenta que la tortilla es un plato muy polémico. Cuando alguien sube una foto de una tortilla de patatas a, por ejemplo, el Facebook he sido testigo de cómo han surgido grandes peleas por cosas como “la tortilla siempre ha de tener cebolla”, “la tortilla con cebolla es un asco”, “la tortilla ha de estar muy hecha”, “la tortilla poco hecha y en su punto es un manjar”, etc. He visto como la gente se desagrega y se insulta.  La verdad es que viendo esto desde fuera es algo hasta divertido. Al fin y al cabo es totalmente normal que cada uno tenga sus gustos personales, no es nada más que eso y, por supuesto, no se dan cuenta que la tortilla es algo muy importante y personal para todos, que les une más de lo que llegan a darse cuenta. Es lo que tiene la buena comida, los grandes platos que, como este, se han convertido en clásicos y que nunca van a desaparecer.

La tortilla es un plato español muy personal, delicioso…  busca un buen trozo de pan para acompañarla  y cómela como más te guste a ti y a los tuyos.

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