Estos días estuve preparando tomate concentrado. También lo llaman “pasta de tomate”. En España no hay mucha costumbre de utilizarlo pero los italianos, por ejemplo, no pueden vivir sin el. Al igual que en los países de Europa Central.

A diferencia de salsa de tomate, el tomate concentrado se hace sólo con tomates: se cuecen los tomates, se desecha (a una cazuela para hacer sopas-salsas-guisos) el agua de tomate. Los tomates cocidos se pasan por chino para desechar pieles y semillas y la pulpa que quede se cuece hasta que se evapore por completo el agua de tomate que haya quedado. Se envasa en tarritos, previamente esterilizados, con un chorrito de aceite de oliva.

Se utiliza igual que una salsa de tomate pero en menor cantidad y su sabor y color son muchísimo más intenso. Sabe a tomate muchísimo, más que cualquier otra salsa de tomate e incluso más que una salsa de tomates frescos.

Pero no es lo que os quería contar…

Al estudiar el tema, viendo como mejor preparar el tomate concentrado, he leído y he visto muchos videos en youtube.

Y en uno de ellos, que era un programa de televisión sobre la salud, trataban el tema de salsas de tomate.

Y allí explicaban de forma ilustrativa cómo muchos fabricantes preparaban tomate concentrado. Y es lo que quiero compartir con vosotros.

 

Para preparar 200 g de tomate concentrado hacen falta 1,200 g de tomates. Es mucho tomate ¿no? Contando el proceso de preparación, el envasado, etiquetados, transporte y comisiones, un tarrito de 200 g debería de costar igual 4€.

Un precio un poco alto. ¡¿Quién lo compraría?!

Para abaratar el coste, el fabricante hace 200 g de tomate concentrado con solo 200 g de tomates. Dirás ¡es imposible!

No, no lo es. Para sustituir los tomates que faltan el fabricante añade agua. Y para que aquello coja espesor añade el espesante (almidón de maíz, y por eso las salsa que venden se parecen más cremas que salsas). Para que tenga color añade colorante y para que tenga sabor añade azúcar, sal y acidulante.

Y ya tenemos tomate concentrado, a un precio muy asequible.

Dirás, oye que yo no uso tomate concentrado. Sí lo usas, porque es la base de muchas salsas de tomate que se venden en los supermercados.

Estos son los ingredientes de tomate frito típico que venden en los supermercados:
– tomate
– tomate concentrado
– cebolla
– ajo
– aceite
– almidón de maíz (maicena)
-azúcar
– sal
-acidulante

Ahora ya sí que puedes imaginarte qué cantidad de tomate tiene una salsa así, ¿no? Por eso algunas saben a de todo menos a tomate.

Antes de comprar una salsa de tomate, es muy importante fijarse en los ingredientes y elegir la que menos añadidos lleva.