Tal y como os prometí subo mi foto… hoy dos 🙂

Amigos… ¡Esto marcha!

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Pero hay que seguir un poco más.

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Como sabéis, toda la información y placer del mundo exterior la recibimos a través de los siguientes canales sensoriales: visual, auditivo, olfativo, gustativo, táctil (kinestético).

Algunas personas sienten alegría y placer viendo imágenes de gatitos, otras de los perritos, viendo paisajes, cascadas, etc. Y por eso las posteamos en las redes sociales: porque nos alegran el día.

Al igual que las imágenes, la música, los olores, el tacto de la ropa de cama y los alimentos también nos producen placer y alegría.

Pero de todas las fuentes disponibles para obtener el placer y la alegría, quizás la comida sea el camino más corto para subir el animo cuando estas de mal humor: por eso vamos corriendo a la nevera y nos metemos para dentro lo que pillamos. El problema se agudiza, sobre todo, si tú receptor gustativo es más desarrollado que los otros.

Así que, para reducir el apetito, tan sólo hay que equilibrar los 5 canales, como si se tratara de unos ecualizadores: escuchando música o viendo imágenes bonitas u oliendo flores (velas aromáticas, incienso) puedan subirnos el animo tanto como comerse un kilo de helado.

En las noches de los primeros días del régimen (recordad que dejo de comer a las 6 de la tarde. Y si no me da tiempo comer antes de las seis pues… no como. La disciplina ante todo) yo escuchaba música o veía algo que me gustaba y así el hambre se me pasaba.

Desde hace más de una semana ya no siento hambre por las noches en absoluto. Sin embargo por las mañanas sí. ¡Y disfruto muchísimo levantarme y desayunar!

Las mantras van muy bien para escucharlas por las noches: