Una de las separaciones más significativas en la historia de Europa fue la división de la iglesia en católica y ortodoxa… que se produjo en gran parte por culpa del pan.

A mediados del siglo XI en la iglesia cristiana se encendió una disputa sobre la Eucaristía, discutían sobre si se debe usar pan con levadura (pan fermentado), como se hacia en Imperio Bizantino y Rus de Kiev o sin levadura (pan ázimo) como usaba la iglesia latina.

El imperio Bizantino, que encabezaba a la iglesia de oriente, se vio obligado a oponerse a la prohibición del Papa León IX de usar el pan fermentado porque de lo contrario habría perdido el apoyo y la unión con la Rus de Kiev, donde el pan fermentado era visto como un símbolo de identidad nacional, y cuya renuncia habría sido imposible.

La panificación, a día de hoy, sigue siendo una de las ramas mas significativas en la alimentación de los eslavos orientales. Sólo de harina de trigo se producen 6 tipos; de harina de centeno 3 tipos; también se producen harinas de maíz, cebada, avena, trigo sarraceno, soja, guisantes y calabaza.

Consumir a diario el pan de centeno, de cebada y el pan blanco, o bollos, sólo en momentos determinados, o festivos, aún se sigue practicando por mucha gente ( mi padre no se imaginaba la vida sin el pan de centeno).

El pan de la foto se llama “kulitsch”. Es un pan muy noble y se prepara con masa dulce fermentada, yemas de huevos, mantequilla, brandy, esencia de vainilla, cardamomo, azafrán, nuez moscada, cedra de limón y pasas.

El proceso de elaboración se divide en 7 pasos que se realizan durante 6-8 horas.

Por su elevado coste y por tan trabajoso proceso de elaboración, antiguamente este pan se prepara no mas de 2-3 veces al año. Lo hacían para celebrar la llegada del año nuevo, la llegada de primavera (la época de siembra), o en otoño, para celebrar la recogida de la cosecha.

Hoy en día los rusos lo preparan para el día de Pascua.

Conocer y respetar las costumbres, cultura y tradiciones de los antepasados es importante, pero utilizarlas y explotarlas para crear nuestras propias costumbres es aún más importante.

¡Feliz Pascua, amigos!